lunes, 11 de agosto de 2014

El nacionalismo kurdo se afirma en las urnas

El nacionalismo kurdo se afirma en las urnas

El candidato de la principal minoría del país recibe uno de cada diez sufragios


Aunque logró solo un 9,7% de los votos, la presencia del kurdoSelahattin Demirtas como candidato a presidente de la República puede considerarse como una cierta victoria para esta minoría en Turquía.
Los kurdos suponen entre un 15% y un 20% de la población y llevan casi toda la historia de la República peleando porque el Estado reconozca sus derechos. Esta lucha ha sido armada desde 1984, cuando la milicia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo), liderada por Abdalá Ocalan, se alzó contra el Gobierno.
El conflicto, ahora en medio de un frágil proceso de paz, ha dejado más de 40.000 muertes, la mayoría militantes kurdos y también población civil, y había convertido las exigencias kurdas en asunto tabú y fuera de discusión para los nacionalistas turcos. Hasta hace poco, muchos turcos ni siquiera se referían por su nombre a Ocalan, preso y condenado a cadena perpetua, sino que lo llamaban “el asesino de niños”.
Esta comunidad será esencial en el nuevo sistema presidencial, indica un experto
Teniendo esto en cuenta, resulta significativo que la inmensa mayoría del país haya aceptado con naturalidad la candidatura de Demirtas. Y la victoria en las presidenciales de Recep TayyipErdogan, aún primer ministro y quien inició las conversaciones con Ocalan en octubre de 2012, podría significar la reactivación de un proceso que lleva varios meses casi paralizado.
“El proceso de paz es un parámetro político muy importante, también en el gran plan de Erdogan. Sobre todo porque, para su ambición de convertir Turquía en un sistema presidencialista, va a seguir necesitando el apoyo del electorado kurdo”, comenta Sinan Ulgen, presidente del Centro para los Estudios en Economía y Política Exterior, un think tank turco.
Erdogan ha señalado que querría modificar la Constitución para otorgar a la figura del presidente claros poderes ejecutivos. Para ello, su Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco) necesitaría ganar una mayoría parlamentaria mayor que la actual en las elecciones del verano de 2015. O también podría valerle con el apoyo del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, en turco), que encabeza el propio Demirtas.
Aunque el proceso de paz sigue siendo complicado. El PKK ya no exige la independencia, como en sus orígenes, pero querría una mayor autonomía para la región kurda en el sureste de Turquía. También exige que la nueva Constitución les reconozca toda una serie de derechos sociales y políticos, como la posibilidad de estudiar en kurdo en la escuela pública. Y quizá lo más difícil, sobre todo para los nacionalistas turcos: el PKK querría la liberación de Ocalan, condenado a cadena perpetua y en prisión desde 1999 en la isla de Imrali.
Es aquí de nuevo cuando la candidatura presidencial de Demirtas se vuelve significativa. Antes de encabezar el HDP, un partido de reciente creación, Demirtas era colíder de Partido para la Paz y Democracia (BDP, en turco), entonces la principal formación legal kurda y enlace político con el PKK, considerado una organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos. En los últimos años, un buen número de políticos y personas asociadas con el BDP han sido encarcelados por su conexión con el PKK, gracias a una ley antiterrorista que define vagamente esta relación. La imagen joven y amable de Demirtas en su campaña y su sentido del humor han contrastado tanto con la agresividad de Erdogan como con la imagen que de los kurdos aún tenían muchos en Turquía, y su presencia podría contribuir a normalizar la relación entre kurdos y turcos.
El momento actual resulta clave para esta minoría, también en otros países. En el norte de Siria, los kurdos han ganado una autonomía casi completa durante la guerra civil, mientras que los kurdos iraquíes, con un gran nivel de autogobierno, han dado pasos hacia una hipotética independencia. Además, ahora milicias de ambas comunidades, están enfrentándose a los yihadistas del Estado Islámico en territorio iraquí en un frente kurdo internacional inédito.

Argentina despenalizará el consumo de drogas

Argentina despenalizaría el consumo de drogas


Por haber dicho "estoy tan a gusto que me fumaría un porrito", durante un recital del grupo Los Rodríguez en 1994, el cantautor argentino Andrés Calamaro pasó diez años procesado en Argentina. La justicia lo acusó de "apología del consumo" de drogas, un delito castigado con penas de hasta seis años de prisión. Pero en el juicio oral el artista tuvo suerte y terminó absuelto en 2004.
Aquella situación parecía inédita para un país en que millones de jóvenes consumen estupefacientes. Dos décadas después el asunto en términos jurídicos se mantiene igual porque la ley sigue castigando con prisión a quienes tengan en su poder sólo un porro, una dosis de cocaína o una pastilla de éxtasis. Así pues, en los juzgados hay miles de expedientes penales contra jóvenes procesados por tenencia de drogas.
De cara a aliviar ese follón en los tribunales, la Corte Suprema emitió hace tiempo un fallo que exculpa a quienes posean drogas para consumo personal y lo hagan sin dañar a terceros, esto es, por ejemplo, en su casa. A raíz de ello, algunos tribunales inferiores se han aferrado a esa resolución como una nueva jurisprudencia posible de aplicar y la vienen ejecutando absolviendo a muchos consumidores.
Sin embargo, otros tribunales aplican la ley original y se producen diferentes tratamientos a los ciudadanos. Ante ese limbo jurídico y el consumo creciente entre la población más joven, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) impulsa la despenalización del consumo y autorizar el cultivo particular de marihuana, según informó este domingo el diario 'La Nación'.
En los casi 11 años que llevan en la Casa Rosada los Kirchner nunca se ocuparon en serio del tema del narcotráfico ni las drogas. Tanto es así que José Ramón Granero, dentista y amigo del matrimonio, fue colocado por esa relación personal con ellos al frente de la Sedronar en 2003. E, increíblemente, hace dos semanas fue procesado por supuesto tráfico de efedrina, un compuesto que se usa para producir drogas sintéticas y estimulantes. El escándalo de su procesamiento se vincula a la importación de 1,9 toneladas de efedrina -originaria de Asia-.
Además de ese pufo, Granero, de 65 años, ya había estado imputado por supuesto tráfico de cocaína -siete kilogramos- en una furgoneta oficial de la Sedronar. Pero él terminó sin cargos y varios chóferes de la secretaría, procesados.
Argentina se ha convertido en un fuerte importador de efedrina durante los últimos años. En 2009 el mexicano Jesús Martínez Espinoza y otros siete ciudadanos aztecas fueron detenidos en el allanamiento a una casa, en la localidad de Ingeniero Maschwitz, donde habían montado un laboratorio de drogas sintéticas elaboradas a base de efedrina.
El Episcopado de la Iglesia argentina, muy influenciado por el Papa Francisco, reclamó hace unos meses "medidas urgentes" contra el narcotráfico. Y también denunció la "complicidad y corrupción de dirigentes" con "grupos mafiosos", en un documento que tituló "El drama de la droga y el narcotráfico".
Además advirtió "con dolor y preocupación el crecimiento del narcotráfico en nuestro país". Y se lamentaba por la inacción de la Sedronar, la falta de radarización de las fronteras para detectar vuelos y la desprotección de los límites con Bolivia y Paraguay, por donde ingresan los alijos de cocaína y marihuana.
En medio de la polémica, la Presidenta Cristina Fernández designó en noviembre último a un cura salesiano y 'cristinista', Juan Carlos Molina, al frente de la Sedronar. El sacerdote siempre atendió a jóvenes con adicciones. Y justo ahora, 15 meses antes de las elecciones presidenciales, hace una apuesta política fuerte: cambiar la ley de drogas.
Según el diario La Nación, para algunos funcionarios del Gobierno es una medida acorde a la proclamada política progresista de la Casa Rosada. Pero ante la polémica que vendrá, sobre todo con la Iglesia católica, nadie de aquellos se atreve a anticipar si la Presidenta dará el "sí" y tomará el tema como una nueva bandera política de su gestión.